La privacidad en la red es un tema que cada vez importa más a los usuarios. La ciberdelincuencia está a la orden del día y nadie está libre de estar expuesto a posibles robos de datos, suplantación de identidad, estafas o cualquier otro ciberdelito. Pero son las empresas las entidades que más se encuentran expuestas y que son el foco de la mayoría de los malhechores de la red.

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Sin ir más lejos, la Agencia Española de Protección de Datos recibió durante todo el año 2020 alrededor de 1.370 notificaciones sobre brechas de seguridad ocurridas tanto en organización públicas como privadas. En la gran mayoría de las veces, el factor humano es la principal causa de la brecha: introducir memorias USB de origen desconocido, abrir emails de procedencia dudosa, visitar webs fraudulentas, descargar ficheros maliciosos, etc.

Aunque es cierto que las empresas y sus empleados cada vez están más concienciados sobre la ciberseguridad y ponen más medios y recursos para ello (además de formación complementaria), sigue habiendo brechas de seguridad. Aunque parece que durante el segundo semestre de 2020 parece que descendieron con respecto al 2019, se intuye que, aunque se hayan producido realmente las brechas, estas no se hayan notificado oficialmente.

Brechas de seguridad 2019 vs 2020

Una de las medidas que se pueden adoptar para reducir la exposición a posibles brechas de seguridad en la empresa es la utilización de un servidor privado virtual, o también conocido como VPS por sus siglas en inglés (virtual private server). Pero, ¿qué es un VPS y para qué sirve?

¿Qué es un servidor privado virtual o VPS?

Un servidor privado virtual es un espacio o partición virtual dentro del disco duro de un ordenador físico que hace de servidor, el cual asigna determinados recursos exclusivos para cada espacio particionado. De este modo, en cada partición se pueden instalar un sistema operativo diferente, unas aplicaciones y programas diferentes y trabajar con un alto grado de libertad. En lenguaje menos técnico, podríamos decir que se trata de tener varios ordenadores (aunque sean virtuales) dentro del mismo servidor.

Se trata de una solución cada vez más demandada por pequeñas y medianas empresas que ven así una forma más ágil, cómoda y sencilla de digitalizar en la nube algunos de sus procesos más importantes. Y es que contratar un servidor privado virtual tiene una serie de ventajas respecto al hosting tradicional o físico, como, por ejemplo:

  • Es más estable y rápido, pues los recursos del servidor físico están disponibles y garantizados casi al 100%, incluso con acceso de superusuario.
  • Los recursos que gastan otros usuarios que tienen contratada otras particiones dentro del mismo servidor no influyen para nada en tu partición, por lo que nunca te ocasionarán problemas por muchos accesos o trafico que tengan esos otros usuarios.
  • El escalado es sencillo y rápido para aumentar los recursos de tu servidor en cuanto a memoria RAM, espacio en disco, ancho de banda, etc., según vaya creciendo tu proyecto web y lo vayas necesitando.
  • Consigues una mayor privacidad y seguridad, ya que ni tus archivos, ni tus datos serán accesibles a otros usuarios.

Sin embargo, el servidor privado virtual también tiene presenta algunos inconvenientes, como pueden ser el que resulte más caro que el hosting tradicional o que requiera de mayores conocimientos técnicos para administrarlo. Siempre deberás poner en una balanza ventajas e inconvenientes de cada oferta para decidirte por un servidor privado virtual u otro.

¿Qué debes tener en cuenta a la hora de contratar un servidor privado virtual?

Internet está repleta de proveedores de VPS. La oferta es muy amplia y decidirse por uno o por otro, a veces, puede ser una tarea complicada si no se tienen suficientes conocimientos. Hay quien una vez tiró un dado para decidirse entre varios proveedores, aunque no recomendamos esto. Tu decisión a la hora de contratar un servidor privado virtual debe basarse en una serie de fundamentos técnicos.

Datacenter de servidor privado virtual
  • Independencia. Cada partición dentro del servidor físico debe ser totalmente independiente del resto. Es decir, cada servidor privado virtual creado en el servidor físico no debe tener relación ni conexión alguna con el resto.
  • Flexibilidad. El servidor privado virtual debe ser lo suficientemente flexible para aumentar o disminuir los recursos en función de tus necesidades.
  • Administración sencilla. Uno de los aspectos que caracteriza a este tipo de servidores es que la administración del servidor la debes realizar tú. Por eso es necesario que tanto la interfaz como las opciones sean intuitivas, sencillas y fáciles, incluso para aquellos personas con pocos conocimientos técnicos.
  • Copias de seguridad. Una opción muy importante es que puedas administrar las copias de seguridad de tu servidor, tanto para crearlas como para restaurarlas en caso de que sea necesario, y siempre en el menor tiempo posible y con las mínimas molestias posibles.
  • Garantía. Tu proveedor debe garantizarse el mantenimiento y sustitución de piezas del servidor físico, así como el soporte técnico necesario siempre que lo necesites. Al fin y al cabo que ellos se libran de administrar el servidor (que lo haces tú), por lo que están obligados a guiarte en según que operaciones.
  • Externalización. En el caso de que no te veas capaz, desde el punto de vista técnico, para administrar tu servidor, que puedas encargar esta función a tu proveedor. En estos caso, seguramente tendrá un sobrecoste.

En resumidas cuentas, lo ideal de un servidor privado virtual es que puedes combinar la potencia de un servidor físico dedicado con la flexibilidad de un servidor virtual. Con alta disponibilidad y soporte es una de las mejores opciones que puedas encontrar en el mercado en cuanto a hosting se refiere.

Recuerda que puedes elegir el tipo de sistema operativo a instalar y todos los recursos que necesites. Puedes elegir Linux (CentOS, Debian o Ubuntu) o Windows Server; bases de datos MySQL o SQL Server; panel de administración Plesk; IP, banda ancha, red, tráfico ilimitado; incluso ampliar la garantía o el soporte.

En cuanto al precio de un servidor privado virtual tienes diferentes opciones dependiendo de los recursos que necesites y contrates con tu proveedor. Recuerda que puedes ampliar o reducir tus recursos según el tráfico que tenga tu web o según vayas necesitando, lo que también repercutirá en el precio, subiendo o bajando.

Puedes contratar un servidor privado virtual desde 12,99€ al mes.

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